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PROCESO CREATIVO

El pensamiento original es un proceso mental que nace de la imaginación. La creatividad engloba una serie de procesos mentales como ocurre con otras capacidades del cerebro, como es la inteligencia o la memoria. Aunque es difícil desentrañar el porqué de un pensamiento creativo u otro no creativo, lo cierto es que la capacidad creativa puede ser valorada por el resultado final. Sin embargo, las realizaciones creativas más elaboradas, no son cosechas espontáneamente crecidas. Han requerido gran trabajo y una buena cantidad de aprendizajes previos no creativos, relativos a los fundamentos y métodos del conocimiento y a sus técnicas de comunicación, que pueden favorecerlas o de los que puede depender la calidad de la producción creativa.

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Cuanta mayor complejidad interna, mayor creatividad. Un proverbio japonés dice: “Cuando el agua sube, el barco también”. En nuestro caso, el nivel del agua es la formación, y el barco, la creatividad.

Técnicas de creatividad

Existen distintas técnicas que potencian la creatividad y nos entrenan en la originalidad. Quizá la más conocida y empleada sea  la “lluvia de ideas” que hace aflorar la imaginación y las ideas en grupo. Una vez se escriben todas esas ideas iniciales, se seleccionan aquellas que más se ajusten a nuestras necesidades creativas.

creatividad 3Como técnicas que también queremos destacar que desarrollan la creatividad es la necesidad de identificar obstáculos o problemas y afrontarlos desde la originalidad y positividad, generando con ello nuevas oportunidades y soluciones, adaptándolas para la consecución de nuestros objetivos. Para ello podemos emplear un pensamiento divergente (del problema hacia fuera, búsqueda de alternativas) y un pensamiento convergente (desde fuera hacia dentro, evaluar las ideas que ha generado el pensamiento divergente y enfocarlas a la solución del problema). El pensamiento lineal es el que busca del problema la solución sin pasar por los anteriores.

“Los Seis Sombreros para pensar”. Técnica empleada normalmente en grupo. La idea de “ponerse determinado sombrero” significa asumir y actuar bajo el rol establecido por dicho sombrero.

Su autor, De Bono, establece los siguientes roles para cada uno de los seis sombreros:

  • Sombrero Blanco: implica neutralidad y conducta objetiva. El pensador con sombrero blanco pone sobre la mesa enunciados neutrales, que no deben utilizarse para apoyar un determinado punto de vista. Aquí no se admiten ni la opinión propia, ni los presentimientos, ni los juicios basados en la experiencia o las intuiciones.
  • Sombrero Rojo: sugiere emociones, sentimientos y aspectos no racionales.
  • Sombrero Negro: abarca los aspectos negativos, lo sombrío, lo pesimista. Implica el juicio crítico, el porqué no funcionará.
  • Sombrero Amarillo: es optimista e involucra los aspectos positivos. Se concentra en el beneficio e implica un pensamiento constructivo.
  • Tanto para el sombrero negro como para el sombrero amarillo, los juicios deberán ser lógicos y racionales, porque de otra manera se estaría en terreno del sombrero rojo.
  • Sombrero Verde: indica creatividad y nuevas ideas. Busca alternativas. Va más allá de lo conocido, lo obvio y lo satisfactorio. Genera provocación para salir de las pautas habituales de pensamiento.
  • Sombrero Azul: se relaciona con el control y la organización del proceso del pensamiento. Está por arriba de los otros sombreros ya que ejerce el control. Enfoca el pensamiento. Permite la visión global. Nos indica cuándo cambiar de sombrero. Si se está desarrollando un proceso formal grupal, este sombrero controla el protocolo. Además de organizar los otros sombreros, organiza otros aspectos del pensamiento: evaluación de prioridades o enumeración de restricciones. Es el director de orquesta.